Written in the stars

El inicio de la NBA es motivo de celebración y júbilo para los millones de aficionados al baloncesto alrededor del globo, pero para algunos, sobre todo a los nacidos en territorio español, también nos produce cierta tristeza y nostalgia, pues recordamos que se inicia otro curso baloncestístico sin el mejor locutor posible. Aquel que nos mantenía despiertos hasta altas horas de la madrugada con sus hilarantes muletillas y sus pegadizos motes. Un hombre que siempre se propuso enseñarnos que la vida puede ser maravillosa, pero que acabo muriendo en la soledad de su hogar un 16 de Octubre de 2009. Muchos ya habréis adivinado de quien se trata y para aquellos que lo ignoren, hablamos del fabuloso Andrés Montes.

Andrés comenzó su andadura en la NBA el 1 de Diciembre de 1995, cuando Canal Plus comenzó a retransmitir la mejor liga del mundo en nuestro país. Junto al genial Antoni Daimiel, formaron uno de los dúos televisivos que más  se recuerdan en este país, prueba de ello es el hecho de que la propia NBA siempre elige alguna de sus retransmisiones para recordar cualquier gran momento de la liga. Un ejemplo de ello, es la narración que Montes hizo de la última canasta de Michael Jordan en el Delta Center de Utah, frente a los Jazz de Stockton y Malone para lograr el sexto anillo para los Bulls. La franquicia de Philadelphia, también utilizó la narración de Montes para recordar el inolvidable crossover que un novato Allen Iverson realizó al legendario 23 de Chicago, y es que la energía y pasión que Andrés ponía cada vez que retransmitía un evento deportivo, no entendía de fronteras ni de idiomas.

Sus motes y muletillas han transcendido en el tiempo, y hoy día, después de 8 años de su adiós, siguen vivas en el mundo del baloncesto. En la cabeza de muchos sigue sonando aquella “Melodía de Seducción” que hablaba de un tal Latrell Sprewell, o la elegante suspensión de Allan “Hilo de Seda” Houston. Difícil olvidar su memorable “ratatatatatatá” cada vez que un jugador enchufaba un triple, o su “hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana” para referirse a la increíble dupla que formaban Stockton y Malone. Fue de los primeros en presagiar que el Siglo XXI pertenecería a Tim Duncan y es por ello que le bautizó como tal periodo, pues para él, poseía todos los atributos que tendrían los jugadores de dicha época. También nos avisó de la llegada de “el Extraterrestre” Pau Gasol, un chico de Saint Boi que no parecía de este planeta. Los veteranos de los Celtics, también recordaran a Antoine “Soldado Universal” Walker y a Paul “Silverado” Pierce. Seguramente, todos hemos querido  aplicar en nuestra vida el “Articulo 34” del Estado de California (hago lo que quiero, cuando quiero y lo que me da la gana) de Shaq “Twister” O’Neal, y padecido la “fiebre amarilla” que asoló la liga en la primera década de este siglo.

También es digno de ser recordado, su afición por clasificar a los jugadores en diferentes “clubs”, según sus comportamientos tanto dentro como fuera de la cancha, o por alguna peculiaridad física o estética del jugador. Algunos de esos “clubs” eran los siguientes:

  • “El Club de los sospechosos habituales”: Su máximo exponente era el Ala-Pivot Rasheed Wallace. A este club pertenecían los jugadores problemáticos.

  • “Club de Melrose Place”: Su representate en la liga fue Kyle Korver. Se refería a aquellos jugadores que parecían sacados de las costas Californianas.

  • “Club del parpado caído”: Su máxima figura en la liga fue el fabuloso Tracy McGrady. Eran aquellos jugadores que poseían este rasgo facial.

  • “Club de cómo me pica la nariz”: Su represente en la liga fue Shawn Kemp. Eran jugadores que tenían problemas con las drogas.

  • “Club de Good Morning Vietnam”: Un ejemplo de este, era el bueno de Sam Perkins. Hace referencia a jugadores veteranos con una gran cantidad de partidos a sus espaldas.

  • “Club del Chupa-Chups”: Con Rudy Gay como presidente. Hacía referencia a jugadores que tiende a tirarse todo lo que caía en sus manos.

Estos son algunos de sus más famosos “clubs”, pero el ingenio de Montes no terminaba ahí. También solía inventar nombres de empresas para agrupar a los jugadores según sus características. Un ejemplo de ello era “Corto Circuitos S.L.”,  a ella pertenecían los jugadores que perdían los papeles con facilidad, como Isaiah rider o Tyronne Hill. Otro ejemplo era “Albañilería y Fontanería a su servicio” cuyo presidente era Derek Harper, y hacía referencia a aquellos jugadores que hacían el trabajo sucio. Y por último, el ejemplo más recordado era la asociación “Geppetto Brothers”, presidida por Shaquille O´Neal y dirigida a aquellos jugadores que tenían mano de palo.   

Durante aquellos años no solo se  trasnochaba un día tras otro para seguir la mejor liga del mundo, en parte, también lo hacíamos para ver aquel genial dúo de locutores que siempre nos sacaba una sonrisa y nos hacia la noche mucho más corta y animada. Porque así era Montes, siempre dispuesto hacer feliz a aquel que le veía, y  a enseñarnos que la vida puede ser maravillosa. Quizá en su afán de lograr siempre el bienestar de los demás, se olvidó del suyo propio, hasta tal punto que nos dejó demasiado pronto. Los seguidores de la NBA, quedaron huérfanos sin sus motes y sin sus muletillas. Se fue y nos enseñó que todo aquel con un gran talento es un “jugón” y gracias a él, siempre nos preguntaremos “¿Por qué todos los jugones sonríen igual?”. Lo único que nunca le perdonaré, es que se haya marchado dejando sin responder su eterna pregunta de “¿Por qué eres tan bueno McGrady?

 

Ilustración de

 

Allá donde estés, has de saber que te estaré siempre agradecido por el bonito legado que nos dejaste. Si solo muere quien cae en el olvido, tú serás eterno a través de los recuerdos de aquellos que te disfrutamos.

“Porque la vida puede ser maravillosa”. Andrés Montes.