El retorno de Kawhi

La gran noticia de la semana, como todos vosotros ya sabréis, es el esperado regreso de Kawhi Leonard a las canchas. Después de haberse perdido todo el comienzo de temporada por una tendinopatía en el cuádriceps de la pierna derecha, Kawhi volverá a enfundarse la camiseta de los Spurs, presumiblemente el sábado ante los Suns. Hasta ahí todo bien, pero hay una pregunta que irremediablemente flota en el ambiente sin que nadie se atreva a formularla: ¿Qué va a pasar ahora?

Obviamente, el regreso del mejor jugador de la plantilla es una gran noticia para todos, pero se produce en el preciso instante en el que los Spurs están retomando claramente la línea de la colectividad ofensiva que tantos éxitos les otorgó antaño, la línea que ha sido la principal seña de identidad del equipo los últimos 20 años, la misma línea que algunos vieron difuminarse peligrosamente el curso pasado cuando comenzó a imponerse el “Kawhisistema”.

El sistema en cuestión, consiste en que Leonard pasó a ser, de repente, la primera opción de ataque en más del 60% de las posesiones del equipo, ejerciendo muchos minutos de “point forward” y constituyéndose como el punto de paso obligado del flujo ofensivo del equipo. La parte buena de esto, es que al chaval le sobra aptitud y actitud para echarse el equipo a la espalda durante 40 o más minutos por partido, pero la parte mala es que si insertas un sistema basado en una persona, en un equipo acostumbrado a colectivizar hasta el último detalle del juego, te arriesgas a que el resto del equipo pierda motivación y nivel a partes iguales.

Como Leonard es humano, aunque a veces lo dudemos, tuvo un problema y como era de esperar, la dinámica del equipo (basada en el) se resintió peligrosamente. Por suerte, desde hace años en San Antonio, siempre ha habido más soluciones que problemas, aunque no siempre resulta fácil o rápido aplicarlas.

Foto: sbnation.com

Leonard ha estado ausente durante 25 partidos, durante los cuales, sus compañeros han hecho un encomiable ejercicio de supervivencia y se han rehecho a sí mismos una y otra vez, superando no pocas lesiones y contingencias. Aldridge ha demostrado que aún puede ser aquel jugador franquicia que encandiló a la liga en Portland, Rudy Gay está viviendo una increíble metamorfosis, propiciada en gran parte por su tremenda voluntad, Kyle Anderson está callando muchas bocas, entre ellas la mía, Gasol está cumpliendo con su rol de manera muy aceptable y los jóvenes talentos (Murray, Forbes, Bertans, etc.) piden paso a golpes. Recordemos que con todo lo que ha acontecido, los Spurs son terceros del Oeste, por detrás de dos “máquinas de guerra” como son Houston y Golden State.

Con esto no quiero insinuar, ni muchísimo menos, que la vuelta de Kawhi Leonard vaya a ser perjudicial para el equipo. Vaya por delante que Leonard es mi jugador favorito de la NBA, como digno y legítimo heredero que es, de los valores deportivos y humanos de Don Timothy Theodore Duncan.

El verdadero problema lo tiene ahora Greg Popovich, que se ve en la absoluta necesidad de buscar la forma de integrar al, probablemente,  jugador más completo de la liga, en un equipo que lucha por recuperar su identidad como tal. No albergo la menor duda de que la privilegiada mente de Pops es totalmente consciente de la situación, y menos aún dudo de que ahora mismo este manejando una cantidad ingente de variables tácticas a efectos de solucionar esta contingencia, pero no puedo evitar mantener un mínimo de escepticismo ante tal circunstancia.

Si el maestro toca la tecla adecuada y los Spurs consiguen integrar al “Kawhinator” de manera eficaz, los tejanos vuelven a ser de manera irremediable, candidatos a todo.

IN POP WE TRUST.

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