¿Que es La Espuela de Coco?

Llegados a este punto en el que la apertura de la nueva web es inminente, me veo en la obligación, como máximo responsable del proyecto, a explicaros un poco de que va todo esto.

La Espuela fue creada en sus orígenes, para cubrir mi necesidad de expresarme de la manera en la que no me permitían hacerlo en la web de baloncesto en la que colaboraba, en la que, dicho sea de paso, me tenían esclavizado bajo el engaño de una nueva web y un trabajo que nunca llegaba.

Abandoné aquella web y comencé a dar rienda suelta a mis ideas en mi pequeño blog, el cual en un principio se centraba casi exclusivamente en artículos de opinión sobre los San Antonio Spurs. La cosa me gustó, me gustó tanto que no dudé en ofrecerles a dos de los chicos que escribían conmigo en la otra web un puesto. Ellos también sufrían bajo el yugo de la exigencia no remunerada. Las únicas condiciones que les puse eran que disfrutaran escribiendo y que solamente lo hicieran cuando les fuese posible. Alberto  y Pedro, hoy en día grandísimos amigos míos, no tardaron ni un día en aceptar mi proposición. El proyecto de La Espuela iba cogiendo forma.

 

Primeras cabeceras del blog.

 

Poco a poco y después de hacer un minucioso “Scouting” en Tweeter, comienzan a incorporarse al proyecto una serie de jóvenes que reunían las cualidades exactas para pertenecer a la pequeña familia de la espuela: Amor por la Nba, buen humor, carácter sano y ganas de divertirse; todo ello aderezado con respeto como denominador común. Llegaban Javi, Borja y Nacho, y pronto comprendí que el blog se iba a quedar pequeño y necesitaríamos un espacio mayor, así que me apresuré a “engañar” a mi ahijado Alberto para que nos crease una web en la que habitar. Lógicamente, La Espuela debía ir perdiendo paulatinamente su carácter “Spursiano” para hacerse más polifacética y gustar a un público mas amplio, así que nos pusimos manos a la obra.

La principal premisa del grupo seguía siendo “cada uno aporta lo que pueda cuando pueda”, pues en mi cabeza aun resonaban los amargos recuerdos de mis malas experiencias pasadas. El tiempo libre de cada uno, es un bien muy preciado y hay que mimarlo, además, en ningún momento alguien planteó la idea de hacer negocio o ganar dinero con esto, circunstancia que a día de hoy,aún me sigue emocionando. La familia iba cogiendo forma.

 

Evolución de la portada de la web.

 

Poco a poco los artículos de opinión iban viendo la luz sin prisa pero sin pausa, con una minuciosa mecánica de trabajo basada en priorizar la calidad de los contenidos antes que la cantidad. Los textos se miman hasta la extenuación y se procura comenzar a difundir subliminalmente la filosofía de nuestro grupo. Los pocos que nos leían (y nos leen) se mostraban satisfechos con nuestra obra, lo que constituyó un estímulo constante para la continuación de la misma. Para alguien que no espera hacerse rico con esto, los reconocimientos más íntimos son la sal de la vida, porque al fin y al cabo, nunca debemos olvidar que somos un grupo de amigos sin ninguna experiencia jugando a ser redactores deportivos.

Aumentamos nuestra difusión y nos creamos una cuenta de Tweeter y otra de Facebook, orientadas a dar información más periódica como noticias, resultados y otras cosas que acontecen en la Nba a diario. La cosa también funcionó bien y pronto comenzó a tener seguidores, pero la pregunta de la gente, siempre era la misma: ¿Por qué actualizáis tan poco la Web? – Siempre que la abro veo lo mismo. Tenían razón. Por muchas cosas que colgáramos en otras plataformas, la web necesitaba más contenidos y más actualizaciones, así que nos pusimos manos a la obra (de nuevo) para la última ampliación del proyecto.

 

Primeras proposiciones para logo de la espuela

 

Por aquel entonces me di cuenta que los chicos de la espuela se habían ido convirtiendo poco a poco en buenos amigos, y en el obligado grupo de Wassap de la web, ya circulaba todo tipo de información con total confianza. Chistes, fotos de fiesta y todo tipo de conversación extradeportiva, confirmaban la transformación que estaba sufriendo el grupo. En muy poco tiempo, ese germen cuajó y pronto comenzamos a interesarnos más los unos por los otros e incluso a conocernos físicamente, cuestión difícil siendo de Gijón, Coruña, Barcelona, Granada y Canarias respectivamente.

Todo apuntaba a que la espuela comenzaba a ser más una pequeña familia que una reunión de amigos. “La Espuela Team”, como pronto empezamos a decir, era una realidad tangible y como tal, la base principal del proyecto a partir de entonces.

La mencionada ampliación del proyecto pasaba por tener una web con más contenidos y visualmente más llamativa así que pusimos a mi Ahijado Alberto de nuevo manos a la obra, pero había un detalle importante, ¿Podríamos mantener la nueva web actualizada siendo 6 personas sin faltar a nuestra premisa de no exigirle a nadie nada?

El grupo era tan sólido en cuanto a idiosincrasia y valores se refiere, que a la hora de pensar en reclutar más gente me asaltaba un temor, que no era otra cosa que miedo a que se rompiese o desestabilizase la sinergia del grupo. Aumentar el número de personas podría fácilmente hacer que se difuminara el carácter familiar de la espuela por el que tanto había luchado, así que me tomé esta nueva ampliación como un ejercicio de investigación extremadamente metódico.

 

Evolución del logo de La Espuela

 

Después de varios meses de observar, llegan a la familia Pablo, Antón, Biel y Alex. Este último después de una extraña pero divertida maniobra conjunta de acoso en Tweeter. Las nuevas incorporaciones pronto dan la razón a mi “scouting” y se integran como uno más desde el primer minuto.

Hoy por hoy, con el círculo ya completo (aunque no cerrado) la apertura de la nueva web es inminente y las ganas de hacerlo bien son gigantescas. Como ya dije en una ocasión “teniendo tanta gente buena junta, es imposible que salga mal”, porque los chicos de La Espuela son talentos jóvenes y con sobradas capacidades para el día de mañana ser unos redactores como la copa de un pino, porque en este equipo son ellos los que realmente valen. Yo sin embargo, seré feliz viendo como el proyecto crece poco a poco haciendo bueno el dicho de que “el grupo cohesionado vence donde la suma de individuos fracasan”

No me considero el más indicado para dar lecciones de redacción deportiva a nadie ni mucho menos, pero si me considero un portador de valores deportivos bastante escasos en nuestra sociedad actual. Probablemente, en un futuro no muy lejano, alguno de los jóvenes e incipientes talentos juveniles que comparten locuras conmigo, se conviertan en escritores de renombre y/o colaboradores de medios deportivos de primer nivel. Nuestra web aspira a ser una especie de “Rucker Park” dentro de las miles de Webs que habitan el universo Nba en castellano, con la premisa de que el que quiera colaborar, será siempre bien recibido. Quizá con el tiempo, alguno de los grandes se anime a pasar por aquí y dejar su granito de arena. Quizá algún día sea raro aquel que no escribió algo para La Espuela de Coco. Eso sucederá cuando la gente se dé cuenta de que La Espuela no quiere ser grande, solo quiere ser ella misma.

Por último aclarar, que la web no va a ser algo apoteósico tecnológicamente hablando, pues está hecha con pocos medios, conocimientos limitados pero con mucho corazón. En el fondo de mis pensamientos siempre imaginé La Espuela como ese típico bar cutre al que vas una y otra vez porque aunque no sea gran cosa, los tres o cuatro platos que preparan están de escándalo, así que de vez en cuando te pasas por ahí gustoso, sin importarte el aspecto del bar, o que tarden en atender o que a veces no esté ni abierto. La Espuela es así, poquito pero bueno.

Lo que si os puedo asegurar es que yo seguiré dando el proyecto por bueno, mientras lo que publiquemos se haya escrito desde la ilusión y se lea desde el cariño, aunque sean pocos los que lo hagan.

De todo corazón, ¡Gracias, espueleros!

 

COCO.

 

 

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